domingo, 15 de febrero de 2009

De los hijos del Cisne y sus Olímpicas amantes: Leto (II)

Sobre Leto y la codorniz
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Es una de las hijas de los titanes Ceo y Febe. Con su hermana Asteria, fue venerada como diosa de la noche y alternativamente de la luz del día. Zeus intentó violar a su hermana Asteria, que se escapó transformándose en cordorniz, se arrojó al mar y se convirtió en la isla flotante Ortigia.
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De Leto, Hera, Zeus y el nacimiento de las ranas
Ser elegida como amante por el Rey del Olimpo -nuestro cisne- era un privilegio; no obstante, si el idilio era descubierto por Hera, esas dulces horas de pasión en brazos del dios tenían consecuencias muy amargas, inclusive para las diosas. A esto no escapó Leto (Λητώ), la diosa de las noches oscuras.
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La celosa Hera no perdonó jamás que su marido sintiera predilección por el tálamo de la noche y no por el de ella. Como castigo la desterró de la morada celestial y la condenó a vivir en la tierra, no sin antes proferir terribles amenazas para quien osara ayudarla. Leto anduvo vagando por mucho tiempo, pero no estaba sola pues en vientre llevaba a los hijos que el oráculo había pronosticado que serína muy poderosos. Cansada y sedienta, se acercó a un estanque para refrescarse. A punto estaba de beber cuando unos hombres, que seguían instrucciones de Hera, se introdujeron en el agua y movieron todo el lodo del fondo hasta hacerle intomable. Esto propició la ira de Leto quien le suplicó llorando a Zeus que les inflingiera un terrible castigo para los crueles mortales. El Gran Cisne no tardó en responder, y sin demora transformó a esos hombres en ranas gigantes, las cuales estarían condenadas a permanecer en el lodo.

Hermann Postumus, 1542

Una nueva metamorfosis y la licantropía

Para protegerla de la furia de sus temperamental esposa, nuestro Cisne transforma a Leto en loba. Bajo esta apariencia y aún perseguida por Hera quien le había prohibido a todos los dioses que la ayudaran, caminó durante doce días hasta llegar, con la ayuda de Neptuno, a la isla Ortigia, que estaba desierta y era su hermana. Hera intenta impedir el parto prohibiendo a su hija Ilitía, diosa de los partos, que la atienda, y cuando Leto ya tiene un retraso de 9 días los dioses conmovidos por sus dolores, hacen que nazca primero Artemisa (Luna), bajo un resplandor plateado. Rápidamente se volvió adulta y asistió a su madre, doce horas después en el parto del Apolo (Sol). La isla Ortigia queda fijada al fondo con 4 columnas y cambia su nombre por el de Delos, que significa brillante, en relación con Apolo, dios de la luz.

Leto da a luz a Artemisa y a Apolo en la isla de Delos (c.A. 1580)

Apenas nació Apolo, la isla de Delos se volvió dorada, los pájaros celebraron con sus cantos y la luz brilló todo el día. Satisfecho por sus nuevos hijos, Zeus les obsequió un carro con sus respectivos caballos y poderosos arcos y flechas, además de darles como misión recorrer todo su reino en turnos iguales. Hera no se mantuvo tranquila mientras los niños nacían y consiguió que Gea creara a la serpiente Pitón para que devorara a los hijos de Leto y el Cisne. Apolo creció rápidamente y se convirtió en uno de los dioses más hermosos jamás nacido. También rápidamente se instruyó en el las artes del combate, de la curación, de la música, la poesía y la adivinación. Su primera victoria fue contra la serpiente Pitón, que devastaba la campiña de Tesalia, centro espiritual de Grecia en la que se hallaba el templo que guardaba el gran oráculo. Después de este combate, Apolo fue nombrado como su principal guardián y poseedor del poder de saberlo todo y verlo todo (de allí que a las personas que conocen el futuro, a través de algunas de las mancias se les llamen pitonisas).

Apolo y la serpiente Pitón
P. P. Rubens

Letona
Johann Blaschke, 1786



Apolo (Febo) y Artemisa (Diana)
Giovanni Battista Tiepolo, 1757


Apolo, la apología de las metamorfosis: el heliotropo y el laurel

La belleza del dios Sol logró despertar fervientes pasiones tanto en diosas como en mortales casi todas con metamorfosis de por medio. Clitia, una joven doncella mortal fue una de sus más fieles enamoradas. Cada día se levantaba muy temprano -según una de los mitos- para vigilar el recorrido de Apolo hasta que él retornaba de sus labores. Ella había perdido el apetito y sólo se alimentaba de suspiros e ilusiones para Apolo, sus sueños de amor no eran correspondidos por el Dios Sol, por lo que poco a poco se fue consumiendo en una enorme pena de amor. Con el fin de evitarle la muerte, los dioses decidieron convertirla en girasol (heliotropo), pero aun así continua siguiendo a su amor eterno el Sol.

Clytie
Lord Leighton Fredric


Clytie
L. Hawkins

En otra ocasión, el rechazado sería nuestro dios Sol. Dafne era una ninfa hija del dios Peneo, que custodiaba los bosques y que había hecho votos de castidad en honor a su diosa Artemisa (Diana). Cierto día en que Apolo recorría el reino de su hermana, divisó a Dafne e inmediantamente quedó prendado de su belleza. Con el fin de seducirla, le dirigió algunas palabras, sin embargo la ninfa huyó dejando desconcertado al Dios que no tardó en perseguirla e insistirle en que no le haría daño pues sólo deseaba amarla. Pero Dafne no estaba segura de poder cumplir con sus votos, así que adelnató cuando pudo su carrera. A punto estaba de ser alcanzada por Apolo cuando imploró ayuda a los dioses quienes actuaron de inmediato. Los pies de la ninfa se hundieron en la tierra, su torso y sus extremidades se transformaron en corteza y de su larga cabellera brotó un frondoso follaje. Dafne se había convertido en el árbol de laurel. A partir de este episodio, el Dios Sol llevó sobre su cabeza una corono tejida con sus ramas y consagró al árbol como símbolo de la victoria.


Apolo y Dafne
John William Waterhouse, 1908

El ícono de Apolo es uno de los emblemas más admirados por el hombre. Los antiguos dedicaron en su honor el domingo, el Solis Dies, el más resplandeciente de los días que componen la semana y el favorito de los mortales para disfrutar de las bondades del Sol

Artemisa (Diana), diosa de la luna, la virgen cazadora


Lo que observó Artemisa cuando ayudó a su madre a dar a luz a Apolo, le dejó consecuencias. Vio los sufrimientos de Leto y decidió que ella ni se casaría y guardaría la virginidad perpetua, don que recibió directamente del Cisne Olímpico. Le dio una comitiva de hermosas ochenta ninfas que debían hacer votos de castidad. Con ellas se dedicaba a la caza, su ocupación favorita.


Diana Cazadora
Pierre Auguste Renoir

Artemisa (Diana) es grave, severa, cruel e incluso vengativa, tal como Hera. Prevalece sin piedad contra todos los que ganan su resentimiento: no vacila en destruir sus cosechas, devastar sus manadas, sembrar epidemias a su alrededor, humillarles e incluso matar a sus hijos. A instancias de Leto se unió a Apolo para asesinar con su flechas a todos los hijos de la infeliz Níobe, que había presumido de su más numerosa prole. Trata a sus ninfas con el mismo rigor, y si alguna traiciona su voto de virginidad es castigada tal como le ocurre a Calisto (ya tratada en este blog).

Diana
Domenichino

Artemisa y su relación con el sexo masculino

Otro final también trágico, bajo la forma de animal condenado a la muerte, es el que sufre el osado Acteón, cazador que ha sido discípulo del afamado centauro Quirón, en ocasión de una inocente incursión cinegética en solitario en un terreno prohibido. Da la casualidad, que siempre es una forma del destino, que Acteón, a la orilla del agua del río, es testigo del baño de una maravillosa divinidad, que no es otra que Artemisa y la divina furia se apodera de la diosa.


Diana and Acteón
Bernardino Cesari

Artemisa no puede consentir que nadie la vea desnuda y luego contarlo, y, sin dudarlo, hace que el joven hijo de Aristeo se vea convertido en ciervo por su inmisericorde mandato, después sea perseguido por la jauría de feroces sabuesos, regalos de Hefesto, y aumentados con el paso del tiempo hasta llegar a cincuenta animales feroces y que éstos lo destrozan con saña, obedeciendo a la diosa. Se deja por sentado, que para Artemis no valen las casualidades y que la imprudencia es imperdonable, aunque lo que pasó fue sólo producto de la casualidad más que de la curiosidad. La horrible muerte, metamorfoseado en ciervo y devorado por un ejército desproporcionado de perros asesinos, no es más que un aviso para el resto de los varones, ya sean dioses o mortales.
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Pero la virginal diosa de la Luna sí se enamora, aunque sólo platónicamente, del pastor Endimión, a quien besaba cuando dormía tan suave que no se despertaba. Este nieto de Júpiter había logrado del amo del Olimpo el singular favor del sueño eterno. Siempre joven, sin envejecer ni morir, ni soñar con nada, dormía en una gruta del monte Latmos.

Diana y Endimión
Jerome-Martin Langlois

Un detalle licántropo de metamorfosis y relaciones
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Una vieja tradición emparentaba a Hécate con Leto, quien fue convertida, como ya señalamos en Loba por Zeus para poder huir de la persecusión de Hera y alumbrar así a sus dos gemelos. Una versión posterior llegó a convertir a Hécate en la hija de Leto. De esta forma, la diosa triforme (Hécate) aparece emparentada con Leto y Apolo.
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Para los antiguos, el lobo aparece consagrado al dios Sol, cuya imagen aparecía frecuentemente asociada en las monedas, y quien portaba epítetos como Lykeios, el lobo, o Lycogenes, nacido del lobo. El propio Apolo, según un mito, e imitando a su padre en eso de las metamorfosis, había adoptado en una ocasión la form del lobo para unirse con la ninfa Cirene.
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Gracias a Rosario (Charito, una de las cárites) por su colaboración

sábado, 14 de febrero de 2009

Leda también canta

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Una Leda de íntima compenetración musical junto a su cisne vibrador:

Leda
Virgile Debar, 2008


Cantando, el dulce canto del orgasmo con su cisne
.Le Chant du Cygne
(sin autor localizado)

Un dulce y antiguo estudio para el día del amor...

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Este hermoso estudio realizado con la técnica de la Sanguina (como la sangre) y remarcado con tiza blanca le da al dibujo cualidades esenciales como la luminosidad y ese poder ilusionista que usaron los grandes maestros como Leonardo y los impresionistas franceses.

La sangre y la ilusión...

Étude pour Leda et le cygne, 1730
Charles-Joseph Natoire

jueves, 12 de febrero de 2009

Cortázar, el Cisne, Leda y los Dióscuros

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Hoy, 12 de febrero seguro que ocurrieron muchos hechos significativos para la historia universal: nacimientos, muertes, guerras, firmas de tratados, acuerdos de paz y millones de efemérides más, pero una en especial es terriblemente triste para la literatura argentina, latinoamericana y universal. Un día como hoy -imitando las efemérides reportadas en telediarios- muere el gran escritor Julio Cortázar. Desde nuestro blog, un pequeño homenaje al grande de las letras universales y eternas, tan eternas como el mito de Leda y el cisne, tan eternas como el mito mismo... es que ya Cortázar se nos convirtió en mito desde hace rato....
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Con un hermoso épigrafe (o epitafio) de Margarite Yourcenar, Cortázar nos deja Salvo el crepúsculo, su último libro, que según el pequeño prólogo que lo acompaña, este poemario representa una:

"operación aleatoria sobre lo acumulado durante cuatro décadas: calles de Buenos Aires, habitaciones de París, cuadernos de seda amarilla, delicadas telarañas de mujeres, Eliot y Boshu, Lionel Hampton, Armstrong, pájaros Roc, pameos y meopas; páginas rescatadas de todos los rincones de una vida que su protagonista amó desordenadamente, páginas escritas desde ese sentimiento de participación «que a su vez participa de la tontería y de la ingenuidad con muy alta frecuencia,loadas sean las tres», sin el que Cortázar confiesa que jamás hubiera escrito nada".

París... París... siempre París... que como diría Hemingway e ironiza Vila-Matas: no se acaba nunca...


LOS DIÓSCUROS

Puesto que la inmortalidad es una muerte
de estrella, de infinito, y que la sangre
busca un término breve, una violenta fuga de delicia,
te daremos, oh Leda, alternativamente
a tus dos hijos.

Cuando desciende Cástor a las sombras
Pólux retorna adormilado y entra
por la puerta pequeña, y sólo el perro fiello acoge.

De qué jornada lamentable vuelves
con ojos cinerarios, y en el pelo
el hedor vesperal de los asfódelos.
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Tú el inmortal, el que de amor hollado
cede su permanencia meridiana
para que Cástor suba hasta su madre
y a las pistas veloces de caballos.

Oh Pólux, no te ven, y como siempre
todo es preparativo o despedida.
Con una mano donde hay una flor
Leda ofrece el augurio de la ruta.

De espaldas a lo eterno, ella la eterna
preferirá por siempre al que la sangre signa,
al que murió en batalla, al que es de tierra.

Y lo más que tendrás, Pólux que aguardas
sólo de un perro huésped,
será en esa mejilla donde poses los labios
la sal del llanto por el que ha partido.
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Del poemario: Salvo el crepúsculo
Texto completo:
http://www.nautiluz.com.ar/textos/Salvo%20el%20crepusculo.pdf

miércoles, 11 de febrero de 2009

El cisne y el cristianismo (II)

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En el siglo XV, Gilles de Laval, Barón de Retz (el famoso Barbazul de los cuentos de Perrault), que fue compañero de Juana de Arco, portaba en su escudo la Cruz heráldica de los Laval, y en su sello, el escudo que la lleva, lo sostienen dos cisnes y la cimera es un cisne. En el siglo XVII, durante el reinado de Luis XIII, en Loudun, la hostería del Cisne de la Cruz, donde se alojó Laubardemont, tenía en su insignia un cisne blanco marcado con una cruz.
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Sello de Jacques Bonneau, s. XIII,
según el párroco Fr. Charpentier

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Paul Reboux ha destacado que "todavía existen unos almacenes que tiene por insignia un cisne que rodea con el cuello una cruz y lleva por Leyenda: 'Au Cygne de la Croix'. Algunos me han propuesto ver en estos cisnes cruciferarios la imagen de Cristo llevando la Cruz. Tal vez puede ser cierto en algunos casos, pero no hay ni una sola prueba de ello, si bien tiene que ven con los simbolismo crístico y no sería un simple retruécano."


El Cisne de la Cruz en una antigua insignia
comercial de Francia. Según P. Reboux

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Extraído de: Charnonneau-Lassay, L. (1997). El bestiario de Cristo. El simbolismo animal en la Antigüedad y la Edad Media, vol. II. Barcelona: Sophia Perennis.

El cisne y el cristianismo (I)

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Charnonneau-Lassay en el Bestiario de Cristo hace algunos estudios importantes e interesantes sobre la iconografía y las representaciones del cisne en la emblemática cristiana. A continuación, parte de este estudio:
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"No es asombroso que las representaciones del grupo de Júpiter Cisne con Leda aparezcan sólo raramente en el arte decorativo occidental de los primeros siglos del cristianismo y, sin embargo, esta imagen de la princesa etolia y el ave aparece en algunos objetos cristianos de aquella época, tal vez simplemente copiados de otros semejantes que usaban los paganos; señalems no obstante que vemos a Leda y al Cisne-Zeus en un sarcófago antiguo, conservado en la Catedral de Tortona, cuyo origen cristiano demostró Bottazi, y en algunas otras esculturas del museo de Berlín y del de Alejandría, también consideradas cristianas; en el mismo siglo XIII, un grave eclesiástico de Soissons hacía montar a modo de sello una antigua piedra grabada con esta escena fabulosa y hacía escribir alrededor: "SIGILL. MAGIST. ANDRÉE. ARCHID. SVEISION". Es el sello del Maestro Andrée, archidiácono de Soissons. Dada la época de utilización de aquel sello, sólo podemos repetir con Le Cour: "HAY QUE SEÑALAR, CON TODO, QUE ALGUNOS ECLESIÁSTICOS NO CONSIDERABAN QUE ESTA AVENTURA DE LEDA FUESE UN ACTO CARNAL".

Eros, el Cisne y Leda.
Escultura cristiana (Alto Egipto).
Tomado del Dictionnaire d'Archéologie chrétienne
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Pero no era el caso de Clemente de Alejandría, que en el siglo III reprochaba vehementente a los cristianos del Egipto helenísticos que todavía grabasen en sus anillos: "la imagen de Leda y el ave amorosa"; este uso pues, era bastante frecuetne en aquel país. De hecho se conocen algunas Ledas con su Cisne esculpidas en en sus edificios religiosos.
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Sería extremadamente interesante conocer -señala Charnonneau-Lassay- todo el pensamiento que hizo que en tan lejano lugar escogiesen para las iglesias este singular motivo de decoración, que no puede ser puramente ornamental. Es posible a fin de cuentas, que se detuviese en el simple hecho de la fecundación de una "virgen" por parte del Cisne Dios, y que viese en ella una especie de prefiguración de la maternidad de María adumbrada. (...) ¿Y cuál era la idea del papa que hizo representar en la puerta mayor de San Pedro de Roma la imagen de Leda junto a su cisne?
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Extraído de: Charnonneau-Lassay, L. (1997). El bestiario de Cristo. El simbolismo animal en la Antigüedad y la Edad Media, vol. II. Barcelona: Sophia Perennis.

martes, 10 de febrero de 2009

Más formas de interpretar el mito: las esculturas de Leda (II)

. Ben Platts-Mills


Nina Koch


Rocío Sánchez


Stig Lindberg


Derik Parkin


Leda fotografiada por Paul Zaalberg

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Más información del fotografo holandés: AQUÍ

domingo, 8 de febrero de 2009

De los hijos del Cisne y sus Olímpicas amantes (I)

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Hemos tocado algunos de los romances más famosos de Zeus como el caso del rapto de Europa o la lluvia dorada que cubrió a Dánae, sólo por citar ejemplos de las múltiples transformaciones y metamorfosis del Olímpico. Sin embargo, hay otras historias, muchas, todas relacionadas con los amores secretos y ocultos del Cisne.

Pero como los amores de Zeus fueron múltiples y con variadas relaciones y consecuencias, sobre todo por la descendencia, hoy les dejo la primera de una serie: De los hijos del Cisne y sus Olímpicas amantes (algunas implican metamorfosis, varias, tanto de Zeus, como de Hera, como de los celestinos o de la "víctima del Cisne", y de consecuencias y relaciones insospechadas con el mito de Leda y sus descendientes).

De los descendientes más famosos -todavía tengo en deuda una entrada sobre Palas Athenea- se encuentra Hermes (Mercurio, para los romanos) ...
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Hablemos de sus padres
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Maia (Maya o en griego Μαία), diosa de las praderas y de las montañas (relacionada según los romanos con la agricultura también) fue uno de las grandes amores y quizás la predilecta de nuestro Cisne. Era la mayor de las siete Pléyades, hijas de Atlas y Pléyone.

Maia, Hermes y Zeus

Maya era la más tímida de las siete, quizás esto hizo que nuestro Cisne se enamorara perdidamente de ella. Se cuenta que Zeus al verla quedó completamente hechizado y se fue a buscarla en el Monte Cilene y en el que pasó largas temporadas de Paz y Armonía, que culminaron con el nacimiento de Hermes. Maya dio a luz cuando recién despertaba la Aurora (de rosáceos dedos), en una gruta del monte Cilene, en Acadia; envolvió al pequeño Hermes en pañales e interpuso en la entrada una horquilla con el fin de que nadie lo perturbara mientras ella salía. Apenas Maia se alejó, Hermes se convirtió en un adolescente y se escapó, tarambana como el padre, en búsqueda de aventuras.

Sobre Hermes

Hermes es el dios de la elocuencia, de los ladrones, de los comerciantes, de los viajeros, también es el encargado de transportar las almas al Avernos. Es el mensajero de los dioses (nuntius deorum est), pero principalmente de Zeus, su padre, a quien secundó en cada jugada, trampa o negociación para convencer a un tercero. Se le vio involucrado en la búsqueda de esposo para Thetis (la madre de Aquiles) y en la elección de la Diosa más hermosa (en la que Venus le ofrece a Helena -la hija de Leda-) al juez seleccionado: Paris.


El juicio de Paris. Peter Paul Rubens

Hermes se escapa recién nacido (pero ya adolescente) de la cueva en la que lo había dejado su madre. En el camino al Olimpo tropezó con Cupido, al cual le robó las flechas y el carcaj. Esto resultó gracioso para los dioses, quienes al tiempo que celebraban la travesura de Hermes, no se percataron de que el pequeño bribón también había tomado la espada de Ares, el tridente de Poseidón, el ceñidor de Afrodita y el cetro del mismísimo Olímpico Cisne.

Hermes. Peter Paul Rubens


Por el desastre ocasionado, los dioses decidieron expulsarlo de la morada celestial y lo enviaron a la tierra. De esta manera el jovencísimo Dios llegó hasta las praderas de Pieria, donde Apolo tenía un enorme rebaño de vacas. Cayó la noche y Hermes sintió hambre y robó las reses del Sol. Al amanecer, Apolo notó la ausencia en su rebaño y comenzó una búsqueda que resultó inútil, pues nadie le informaba sobre el paradero del ganado.


La única informacióon que recibió fue de unos sátiros que por allí andaban quienes le contaron haber visto a Hermes tocando un instrumento nunca antes visto y haciendo una música jamás escuchada. Esto llamó la atención de Apolo y fue en su búsqueda. Al observar el instrumento, Apolo se dio cuenta de que Hermes era el ladrón, pues había construido el instrumento sonoro con un concha de tortuga y las tripas de las vacas que se había comido. El Dios Sol denunció el caso ante el Olímpico Cisne, Maia intervino y negó todo, pero la evidencia era contundente. Zeus obligó a su hijo a devolver las vacas faltantes, pero aún faltaban las dos que se había comido Hermes, y para compensar la pérdida el tarambana adolescente le regaló a Apolo lo que había creado: la primera lira. El dios de la música (Apolo) se sintió tan satisfecho con el obsequio que le otorgó a Hermes una vara de avellano que poseía la virtud de conciliar cualquier elemento en conflicto. Deseoso de utilizarla la interpuso entre dos serpientes en lucha que se enrollaron rápidamente en ella y a las cuales ordenó permanecer siempre unidas. De esta manera se formó el caduceo, emblema del poder de Hermes.



En su estadía con los mortales -que el cisne no tan rápido se dejó convencer para aceptarlo en el Olimpo- ejerció el oficio de pastro y recorrió las grandes ciudades mostrando su habilidad con las palabras, hecho que lo convirtió en el Dios de la elocuencia, de las letras y de los viajeros. También se dedicó al comercio y perfeccionó el sistema de intercambio a través de la invención de la moneda y de las medidas, mérito que le confirieron el título de protector de los mercaderes. A pesar de estar haciendo una excelente labor para mejorar la vida de los mortales y de los destrozos causados en el Olimpo, los dioses extrañaban al inquieto de Hermes, además que comprendían lo útil que sería tenerlo entre ellos. Por su carácter versátil y enérgico, el hijo de Zeus fue nombrado mensajero oficial de los dioses. Con el fin de hacerlo más veloz le regalaron unas sandalias de oro aladas y un sombrero (petaso) igualmente alado con los que podría viajar lo suficientemente rápido hacia cualquier lugar incluyendo el reino de Hades.

Hermes fue, tal vez, el hijo favorito de Zeus y el menos querido por Hera (incluso menos que Heracles), pues ella sabía que el más tramposo de los dioses haría cualquier cosa para encubrir las escapadas amorosas del cisne.

Una historia, varias metamorfosis: una amante vaca y un pavo real

En una ocasión Hera descubrió el romance que Zeus sostenía con Ío, la hija del dios río Inaco. El Cisne aprovechaba las horas en las que su esposa descansaba, para bajar a la tierra para visitar a su amante escudado en una gran nube oscura. Un día Hera despertó más temprano que de costumbre y fue a observar su reino: la atmósfera. No obstante Hera observaba que las nubes no estaban en sobre el mar tal como tenían que estar. Inmediatamente la astuta Hera bajó a confirmar sus sospechas y Zeus, que se había percatado del peligro de ser descubierto, transformó a Ío en vaca. Como prueba de su inocencia, la celosa Hera pidió que el Dios le obsequiara la res. Zeus no pudo negarse -a nadie se le negaba- y afligido cedió a la petición. Hera encerró a Ío bajo la vigilancia de su sirviente Argos, poseedor de cien ojos que alternaba para no dormirse.

Hermes asesina a Argos. Peter Paul Rubens


En su afán por liberar a su amante, Zeus solicitó ayuda a Hermes quien, tras haberle narrado un sinfín de historias, sumió al celador en un profundo sueño y lo decapitó. La tristeza de Hera fue tal que colocó los ojos de Argos en la cola del pavo, su ave sagrada, nombrado desde entonces: pavo real.


Y una relación más... Pero de carácter astrológica: Mercurio (Hermes) es el principal arquetípico de la comunicación, sea a través de la voz, la lectura, la escritura o los viajes. De igual manera, es el símbolo de la salud y curación.

Hermes simboliza el dominio de la mente sobre el espíritu y la materia y rige dos signos del zodiaco comunes, relacionados con la enseñanza: Géminis y Virgo. Mutable o común significa literalmente “variable”, siendo propensos a tener (casi todo al doble o más): más de una ocupación, hijos, matrimonios, oficios, intereses, etc.

Ya sabemos un poco más sobre su relación con los Gémelos Pólux y Cástor aunque sea a nivel astrológico. Se sabe que Mercurio (Hermes) cuando rige a los nacidos bajo el signo de Géminis éstos son rápidos, ingeniosos, graciosos y conversadores. Para los geminianos la palabra es importante (el cómo se dijo y qué palabras se usaron) y no podía ser de otra manera, Hermes es el Dios de la elocuencia...


(Gracias Rosario)

jueves, 5 de febrero de 2009

martes, 3 de febrero de 2009

Leda y el cisne: causas y azares

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Hoy por azares (y por causas también) me he topado con la obra del artista español Antonio Suárez Vega, sus experimentos con Leda y su Cisne, sus variadas interpretaciones... de repente me vino a la mente la historia completa del mito: las causas y los azares y sus fusiones como así se llaman dos de los trabajos del artista (y como el arte implica millones de interpretaciones y múltiples lecturas), me ha dado por pensar en Helena...
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Fusión con Leda I
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Si Leda no hubiese aceptado al cisne -como en el antipoema de Parra- Helena nunca hubiese nacido, París posiblemente no hubiese decidido en el juicio para juzgar quién era la más hermosa, Afrodita no le hubiese ofrecido a Helena, París no hubiese ido a Troya, luego tampoco a Esparta, no hubiese conocido a Helena, pues ella no hubiese nacido y no hubiese estallado la GUERRA y no tendríamos a La Ilíada, lo que implicaría una gran pérdida.

Leda y el Cisne


Leda
(Una Leda sin rostro, fusionada con Zeus, no se llama así, pero me gustaría, es sólo Leda)
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Todo un juego de circunstancias, de momentos, de espermatozoides olímpicos empeñados en fecundar a la hermosa Leda, pero no se puede culpar a Zeus.. Leda era (es a la luz de la obra de Suárez Vega) eternamente deseable, apasionante, hermosa y entregada... hacer el amor amando, causas y azares: consecuencias y errores:


Sueño de Zeus
(Para ti)
Más del artista: AQUÍ

Las Ledas de Arne Haugen Sørensen

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